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¿Qué es un smart contract o contrato inteligente?

contrato inteligente

¿Qué son los contratos inteligentes?

Un contrato inteligente es un programa informático que ejecuta acuerdos establecidos entre dos o más partes haciendo que ciertas acciones sucedan como resultado de que se cumplan una serie de condiciones específicas.

Es decir,cuando se da una condición programada con anterioridad, el contrato inteligente ejecuta automáticamente la cláusula correspondiente.

Son contratos que se ejecutan y se hacen cumplir a sí mismos de manera automática y autónoma.

Los contratos inteligentes –smart contracts en inglés- llevan desarrollándose desde 1993, cuando el famoso criptógrafo Nick Szabo acuñó el término por primera vez.

Nick propuso este sistema de contratos por aquel entonces, sin embargo la infraestructura tecnológica del momento lo hacía inviable.

Era necesario un sistema de pagos que los pudiese llevar a la práctica y esa situación no apareció en escena hasta la creación del Bitcoin en el año 2009.

No obstante, Bitcoin no estaba pensado para nada más que ser una herramienta financiera: una criptomoneda.

Por el contrario, la tecnología con la que funcionaba – el blockchain o cadena de bloques-, sí que hacía posible estos contratos inteligentes y fue a principios de 2014, con la creación de Ethereum, cuando, por fin, pasaron a ser una realidad.

Estos smart contracts “viven” en una atmósfera no controlada por ninguna de las partes implicadas en el contrato, en un sistema descentralizado.

Esto significa que:

  1. Se programan las condiciones,
  2. Se firman por ambas partes implicadas
  3. Y se ‘coloca’ en una blockchain para que no pueda modificarse.

Y por otra parte, tienen como objetivo principal:

  • Implementar una estado de seguridad mayor al del contrato tradicional.
  • Reducir costes.
  • Reducir el tiempo asociado a este tipo de interacciones.

Contratos Inteligentes Vs. contratos tradicionales

Contratos tradicionales

Cuando hablábamos de los contratos en papel, sabemos que éstos están escritos en un lenguaje natural: se puede escribir en cualquier idioma, pero en un lenguaje legal comprensible entre dos personas.

Una vez que se aceptan los términos y se firma, según las leyes aplicables, la responsabilidad legal de ambas partes tiene unos costes que usualmente provienen de un notario, dando validez a ese contrato.

También sabemos que su modo de cumplimiento depende del punto de vista de cada parte implicada: en un contrato, las cláusulas tienden a beneficiar a una de las partes por encima de la otra.

Contratos Inteligentes

Por el contrario, los contratos inteligentes difieren en estos tres puntos anteriormente mencionados:

El lenguaje no es natural, sino que es un lenguaje virtual, un lenguaje de programación informática. Al igual que cada programa de ordenador o cada aplicación móvil están programados para realizar una serie de tareas, los contratos inteligentes también realizan tareas bajo unas instrucciones introducidas previamente.

Esto hace que en el modo de cumplimiento no haya diferentes puntos de vista, sino una única lectura: Si se da la condición establecida, el contrato ejecuta automáticamente la consecuencia a dicha acción.

La responsabilidad legal del smart contract sigue en desarrollo. Lo que es indudable es que no requiere de un intermediario (como el notario) ya que el contrato en sí es el intermediario de confianza, reduciendo así los costes y el tiempo de las interacciones.

 

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