¿Comprar o minar criptomonedas?

Hay básicamente dos formas de conseguir criptomonedas, entre las cuales la más conocida es el bitcoin. La primera, relativamente más fácil y rápida, es recurrir a los mercados de valores internacionales, casas de cambio virtuales (que ya existen a nivel local) y vendedores independientes (que principalmente se pueden encontrar en grupos de redes sociales).

El proceso en líneas generales es simple: uno se contacta con la entidad vendedora, se establece una tasa de cambio (a nivel local generalmente es realizada al valor del dólar informal), se acuerda una forma de pago (transferencia bancaria, efectivo, intermediario digital, etc.), se envían las monedas a una billetera virtual (con una dirección criptográfica, como si fuese un CBU) y se realiza la transferencia virtual.

La segunda, ligada más a los programadores y geeks informáticos, es la minería. Sí, leyó bien, minarla, producirla, generarla. Este proceso implica armar computadoras especializadas con una potencia de cómputo determinada, que resuelven algoritmos matemáticos y reciben como recompensa bloques de las tan preciadas monedas virtuales. Este proceso puede ser realizado de forma independiente o mediante un pool un grupo de mineros que trabaja de forma colectiva para conseguir más rápidamente las recompensas, esta segunda forma mucho más popular. Cada criptomoneda tiene un nivel de dificultad y una forma distinta de minado; en líneas generales la potencia computacional es determinada por dos factores: los procesadores y las placas gráficas de video.

El hardware ligado a la minería, con la evolución exponencial de la dificultad, fue progresando rápidamente. Hoy ya no es rentable minar Bitcoin (la criptomoneda más popular) con placas gráficas de video. El avance de la nanotecnología permitió la creación de maquinarias especializadas (llamadas ASIC o Circuito Integrado para Aplicaciones Específicas), que son decenas de veces menos voluminosas y cientos de veces más eficientes que los componentes tradicionales.

De todas formas, si uno desea comenzar a minar, puede hacerlo con otras criptomonedas. Por ejemplo, el Litecoin, que el pasado año estaba en 10 dólares y en noviembre subió por encima de 300 dólares. Otras monedas alternativas son el Novacoin y el Namecoin, cuyo valor comercial, nivel de dificultad y complejidad de minado son mucho menores que el Bitcoin.

 

 ¿En unos años todos tendremos mineros productores de monedas virtuales en nuestras casas?  Son buenas preguntas aún sin respuesta.
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